prueba de cotidianeidad


Este es un torito que se le ha enterrado una gran daga. En realidad es un toro tetado, erguido a pesar del objeto rojo que lo atravieza. Los cabrioles de las patas no sugieren movimiento sino presencia de una ansiedad que siempre quiero subrayar. Lo de toro no es onomástico sino cosa del matadero no cosa objeto de virilidad, ni instinto ni animalidad. No puedo hablar de eso simple: es animal atravezado: un vehículo de desgrane. ué sé yo de lo animado del animal que poca sustancia percibo: esto es cliche y pocosirve, aunque me gusta el envío. Un agradecimiento a la paciencia y pus apenas cominezo a esto de los 48 y sigo cosa hermanada.