sucesos de la interioridad


sucesos de la interioridad. ¿Cuántas veces no has estado ente la cordura de los actos y te sientes como invadido de la cabeza por un pespunteo de horror o por un arreo asesino que sabes que no va a pasar de ahí o unas ganas de morder la garganta de tu madre o hermaños o parentela política? O mgnetizado del lóbulo izquiedo como si vivieras al lado de una inmensidad de concreto plano? Cuantas veces no te corroe el temor de nada, el paso de la nuca, la cosa de andar pisando resbaloso, escalonado, irse del lado, rajarte la mejilla, cagarte de dolor, romper tu fluido de persona, recobrar tu territorio, invadido de un dios, despojado por tu madre, hecho fibras, muégano o desollado o deshecho por tu padre, o viscevesa o en conjunto, mientras ves la miseria de rostro de tu jefe o jefa urgidos de relevancia en este engaño fatal atestado de oficina, paso estrecho, sendero de papel, sedenta, muda y laxa. Eso intento decir en dibujado. No pega. Viva la guerra intestina, el odio entre la gente, el yo primero yo, la primacía del culo propio, el usufructo de los demás.