resiste.


Se cae, se levanta, pierde sentido y el zumbido de cráneo persiste pues las cosas no adquieren consistencia. Muebles, libros, trastos de cocina, ladrillos pegados, traves y techos apenas parecen sólidos como si el serlo les diera creencia. Nada pesa y se siente lo que ya no se tolera y el vientre se hace ridículo. Por eso echo este dibujo de máquina en donde la cruz de centro cebntra el cráneo y prevalece en el colorido del mundo y sobre la línea que uno dibuja en el contrastado. La línea de nada es de continuidad y el cruce es la cosa sin remedio de pensar. Nada favorece ni la lucha, ni la militancia. El trabajo es lo de menos y sólo asisto a alguien. De vez en cuando salgo a gritar y enrojecerme de corajes pero no resuelvo nada aunque nada se resolvería. :